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lunes, 21 de julio de 2008

No light! No Phone! Ragamufis!





(Las dos primeras fotos están hechas en el Hotel Taitu y las dos últimas son de mi Kebele y de mi Wareda)



Apenas hace dos semanas que aterricé en el magnífico aeropuerto de Bole - Addis Abeba y no pueden haber sucedido más cosas. Vivo en Bole Atlas, un pequeño barrio residencial detrás del hotel Atlas. Allí vive también un tío con un 4X4 de la ONU, que cada vez que abro la valla de mi parcela está yéndose o viniendo. El maldito 4X4 de la ONU siempre circula por la calle de mi Wareda. El sábado me despierto a la hora de comer y resulta que no hay luz. Salgo de casa, saludo al de la ONU que llega en su jeep y me voy a tomar unos spaghetti al Addis Live, un garito baratísimo a cinco minutos caminando en el que ponen rap y funky etíope. Cuando regreso a mi kebele, la penumbra lo invade todo. ¿Leer? Imposible. ¿Ver la tele? Imposible (aunque tuviese luz, estar más de 2 minutos viendo el único canal de la ETV es como estar contando ranas en la alberca de tu finca). Llamo a mi colega Rodrigo, al que conocí el jueves en la mansión de la embajadora. Fukkk! El teléfono no funciona sin luz. Me siento en el sofá a oscuras. ¿Qué coño puedo hacer? Salgo al jardín y me encuentro con mi casera.
- Salem! No light!! No phone!
- Phone works only with light.
- Fukk.

Aregash, mi casera, me presta su móvil y llamo a Rodrigo. Dos horas más tarde estamos moviendo el esqueleto con unos ragamufis en el Harlem Jazz. Conozco a Clio – la italiana que hace documentales –, a Emilio – que no sé si es italiano o gallego – y a las amigas etíopes de Emilio – una etíope yankee y otra que trabaja para los ingleses en la embajada. No puedo recordar sus nombres. ¡Ah! También conozco a una perroflauta italiana que está montando un circo con niños de la calle que mascan Chatt.
- Oye, Clio, estos cabrones están tocando la vida entera de Bob Marley; due hori en l´scenario!!

Me compro unas cerillas que no funcionan. El domingo recorro doce supermercados en busca de una escoba con recogedor. Encuentro fregonas pero no cubos. En el camino de vuelta a mi kebele compro unas flores para Aregash, por prestarme el móvil. Entro en su pequeña casa al final de mi jardín y le doy las flores.
- Aregash, Aregash! This is for you! Thank you for the phone call!

Aregash me mira perpleja y ni se inmuta. Aparece su hija en el cerco de la puerta y recogiendo las flores dice: “eshi, eshi (OK)”. Y se ríe mucho:
- Miguel, this is NOT Aregash, this is my aunt. NOT Aregash.

Mierda, soy un puto paleto. Por la noche, cuando Aregash regresa a casa me llama para agradecerme el detalle de las flores. El domingo sí que hay luz. Leo unas biografías sobre corredoras etíopes que ha editado el FNUAP de la ONU. Por cierto, no os fiéis mucho de la gente de la ONU; algunos de ellos toman demasiadas cervezas con niñas…
Vamos a empezar a trabajar en el atletismo etíope. A Cruz, la directora de la Oficina de Cooperación Española, le encanta la idea. Cruz es una tía de puta madre. De todos los majos que me he encontrado por aquí, ella sí que es la mejor.