viernes, 12 de diciembre de 2008

La vuelta a casa y algunas escenas de Wami Biratu.








(Fotos. Imágenes de la Great Ethiopian Run 2008 y de María portando brazalete y marioposa metálica).
Han pasado seis meses desde que pisé por primera vez el asfalto irregular de Addis Abeba. Puedo afirmar que hasta ahora no me ha ido nada mal. Dentro de 4 días cogeré un avión hacia El Cairo, más adelante hacia Madrid, donde pasaré la Navidad, y en tres semanas estaré de vuelta en Etiopía. Si hago un pequeño balance de lo acontecido hasta ahora, me arrepiento de dos cosas:

La primera es de no haber respondido a un mail en el que María aparece como la reencarnación de la diosa Afrodita pero más, decorada con un brazalete arcaico que probablemente fue manufacturado en la región de Gondar. La segunda es de no haberme colado en la piscina del Hotel Sheraton a través del agujero que hay detrás de la caseta de los tiques.

Entre las cosas positivas nos encontramos con el comienzo de la preproducción de dos películas – sobre la aldea de Bekoji y sobre Wami Biratu – con la participación de los excepcionales cineastas Daniel Taye Workou en la primera y José González Morandi en la segunda. Es positivo que Wami Biratu haya corrido este año la Great Ethiopian Run (10 kilómetros) en 1 hora y 20 minutos. Es positivo que yo haya conseguido sobrevivir seis meses cocinando una media de tres días al mes.

Antes de dejar por unas semanas Etiopía me gustaría haceros un regalo de Navidad. Se trata de algunas escenas de la vida de Wami Biratu que he ido escribiendo y que están narradas por el propio Wami. Estas escenas servirán para articular una película sobre este mítico corredor. Algunos de los más bellos episodios de la vida de Wami Biratu son éstos:

Escena 23.

1989 ¿? (Addis Abeba). Un día Wami recibió la notificación de que estaba oficialmente jubilado. Su sueldo descendía así de 300 birr al mes – que es lo que ganaba como soldado – a 200 birr. Como el sueldo era insuficiente para mantener a algunos de sus hijos que eran pequeños e iban al colegio, Wami concertó una entrevista con Fikiressilase Wegderss –primer ministro durante la época del Derg – y le pidió que, por favor, le dejara seguir trabajando en el ejército. Wegderss argumentó que si le permitía seguir trabajando, otras personas pedirían lo mismo. Para quitarse a Wami de encima, Wegderss le prometió que el gobierno le ayudaría de alguna manera. Wami salió de la oficina del primer ministro llorando, pues era consciente de que las promesas del Derg caerían en saco roto.

Durante los días siguientes, Wami Biratu trató de conseguir un trabajo. Preguntó en una obra si podía cargar piedras o camiones pero los capataces le dijeron que era demasiado viejo. Después Wami preguntó si podía trabajar en un edificio que se estaba construyendo. El capataz le reconoció y se sorprendió de que Wami buscara un sustento de cualquier manera: “Pero Wami, este trabajo no es para ti. Tú eres una persona importante, seguro que podrás conseguir un trabajo mucho mejor que éste.”

Alguien le dijo a Wami que los edificios CMC estaban casi terminados y que el manager estaba buscando a alguien para trabajar de guarda. Así Wami Biratu y otros cuatro jubilados del ejército comenzaron a trabajar en los edificios CMC. Wami iba corriendo de su casa al trabajo y dormía en los edificios CMC. Cuando había alguna competición en Addis Abeba, como por ejemplo la Maratón en Memoria de Abebe Bikila – que el propio Wami había fundado –, el manager permitía a Wami competir y después dormir en casa.

Escena 24.

1992 (Addis Abeba). Derartu Tulu ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Se convertía así en la primera atleta africana en lograr este honor. El gobierno organizó una gran celebración para recibir a Derartu. Entonces Wami pidió a su jefe el permiso para asistir a la celebración. Su jefe le respondió que su obligación era trabajar. Ése mismo día llegó a los edificios CMC una carta del militar Kuma Demeksa – que hoy en día es alcalde de Addis Abeba – invitando a Wami a la cena de gala. Leyendo la carta, el jefe permitió a Wami acudir a la cena con la condición de que después volviese a su puesto de guarda. Aquella noche llegó a los edificios CMC un lujoso coche del Ministerio de Deportes que recogió a Wami y le transportó hasta la cena de gala en honor a Derartu. A las dos horas, esa misma berlina lujosa regresó para dejar a Wami en su cuchitril de los edificios CMC.

Escena 25.

1996 (Addis Abeba). Unos meses antes de las olimpiadas de Atlanta, Haile Gebrselassie y Wami Biratu se encontraron un par de veces por la calle. Wami iba corriendo al trabajo, embutido en unas botas de plástico cutres que le hacían rozaduras. Gebrselassie viajaba en su coche, dirigiéndose a su lugar de entrenamiento. En este par de ocasiones, Gebrselassie le dio a Wami Biratu 100 birr desde la ventanilla de su vehículo.

Escena 26.

1996 (Addis Abeba). Haile Gebrselassie volvió triunfante de las Olimpiadas de Atlanta y miles de personas fueron al aeropuerto a recibirle. Wami pidió permiso a su jefe para ir a recibir a Haile, pero su jefe se lo denegó. Una hora antes de que el avión de Haile aterrizara en el aeropuerto de Addis Abeba, otro de los jefes le dijo a Wami que podía ir a la celebración, siempre que estuviera de vuelta antes de las 12 de la mañana. Entonces Wami salió corriendo desde los edificios CMC para llegar a tiempo al aeropuerto. En el aeropuerto, la policía le impidió la entrada, argumentando que no sabía quién era y que no estaba ni invitado, ni acreditado. Los atletas se subieron a los coches oficiales y comenzó su vuelta de honor por Addis Abeba. Wami corría detrás de los coches, persiguiéndolos. Entonces un policía golpeó a Wami para que se apartara de la comitiva y Wami le dijo: “¿Pero qué haces, hombre? Tú no estás golpeando a un hombre, estás golpeando al pueblo de Etiopía.”

La caravana de los atletas llegó al hotel Ghion donde, una vez más, la policía impidió la entrada a Wami. Fue entonces cuando una persona de entre la multitud colocó sobre la espalda de Wami Biratu una bandera de Etiopía. Wami se dio cuenta de que tenía que volver a los edificios CMC, porque se hacía tarde, así que comenzó a correr por las calles de Addis, con la bandera a la espalada, hasta que un coche se detuvo y, bajando la ventanilla, alguien preguntó: “Oye, ¿tú no eres Wami Biratu?”. Este hombre le recogió en su coche y le dejó en los edificios CMC.



5 comentarios:

Pablo dijo...

Hey Maikel! Que creo que no te había dejado ningún mensaje en el blog hasta ahora. Mola que tengas DOS pelis en preproducción, la de Wami tiene una pintaza cojonutis...

A ver si nos vemos en Madriz, yo estoy allí desde el viernes 19. Te llamo esa semana.

Besacos

Pablo

MiGueL Llansó dijo...

Me cago en la leche, Leches!!!

Qué ilusión leerte! Yo llego a Madrid el día 21. Primero me voy a dar una vuelta por ese sitio que llaman pirámides.

No vemos en Madrid seguro, amigo!!!!

Abrazos mil para tí y vete ahorrando para venir!!!

Maikel.

ankami dijo...

Hola Miguel

Qué gran personaje Wami Biratu. Lo que nos avanzas promete un peliculón. Me gusta mucho ese tono que empleas la dignidad del héroe olvidado.
Muchas suerte y que disfrutes de las vacaciones.

Anónimo dijo...

FELIZ CUMPLEAÑOS, TÚ!!!!!!
Y que cumplas muchos máááás....
Nos gustó mucho verte!
Ánimo con tu aventura!
Mil besos!
Tetius

maria. dijo...

calma mi síndrome de abstinencia de corredoresetiopes.blogspot.com con la actualización mensual. ayayay que no encuentro mi "matadonas". y quiero mi droga, corasón!